
Aquí estoy,
enfrascada en una quijotesca batalla
para lograr tu perdón.
Ni mi lealtad de Soldado de fila
ni mi disposición a morir cual Gladiador en la arena
me han servido para ganarme ese perdón.
Ni con alas de Ángel
logro alcanzar a mi amado.
Ni mis cuitas de trovador enamorado
enternecen su alma.
Ya, ante tus ojos no me queda nada oculto.
Tu mirada se ha extraviado por mi alma
y mi corazón desnudos.
¿Acaso eres mi dios que me niegas tu perdón?
No...
No lo eres...
Ambos sabemos eso...
Mi DIOS sabe perdonar...
Mi DIOS perdonó a la mujer más pecadora
cuando esta se arrepintió con sinceridad
y le demostró su amor lavando sus pies con sus lagrimas
y secándolos con sus cabellos.
Si ÉL, que es piedra angular
de la Santísima Trinidad,
pudo perdonar...
Tu, que eres un simple mortal...
¿Serias capaz de perdonarme?
Ana S. Goyco Fayetteville, North Carolina 8/diciembre/2001 Steel♥Girl Copyright © 2001

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