Friday, February 03, 2006

148. UNA NOCHE MAS


En una de tantas noches que me retuerzo entre las sabanas de mi cama agonizando por un momento mas en ti, aun sabiendo, que no me hablas, que ya no quieres verme, aunque no sé él porque de tu proceder, desesperada y sin el mas mínimo orgullo ni pudor, tomo el teléfono y marco su numero.

Al parecer, como esta medio dormido, responde sin darse cuenta que soy yo quien le llama. Me dice: “hello” y me estremezco de emoción. Me identifico y solo escucho un suspiro de pesar para luego escuchar mi nombre: “¿Annie?” Respondo afirmativamente y me pregunta si todo anda bien y con voz entrecortada y entre sollozos le digo que no.

Aclarando su garganta y pacientemente me pregunta que me sucede y yo entre sollozos le explico: “ Sé que no quieres saber nada mas de mí, que he sido insistente porque se me ha hecho difícil aceptar que todo acabo porque no sé que sucedió pero quiero que sepas que té extraño, te quiero, que estoy tan sola sin ti que solo desearía poder estar una vez mas contigo, ser tuya, gozarte y guardar celosamente ese recuerdo nuestro para siempre...”

Él, permanece en silencio y apesadumbrado suspira y musita lo siguiente: “ No sé bien que nos paso, mi intención no fue hacerte sufrir, yo también estoy muy solo... ¿Quiere que vaya a verte?” Al escuchar esas palabras mi corazón da un vuelco de expectación y esperanza y le digo, casi gritando, que si... Me pide que le de una hora en lo que se prepara y conduce hasta mi casa y yo asentí optimista.

Son las 3:00am y tocan quedamente a mi puerta. Emocionada pero tratando de calmar mis ansias pregunto: “¿Eduardo?” Y se escucha suavemente: “Si, Annie, soy yo” y abro la puerta. ¡Dios mío, es él! Pienso para mí, mientras lo hago pasar sin despegar un momento mis ojos de su persona. Observo que lleva el pelo muy corto lo que lo hace lucir más juvenil y lleva la camiseta que tanto me gusta como le luce y unos jeans. Le invito a sentarse y me apoyo sobre la cómoda mientras lo miro como se quita los zapatos para no ensuciar el piso.

Lo miro y observo detenidamente, parece que no hubieran pasado 2 meses desde la ultima vez que lo vi. Luce algo cansado pero muy atractivo y percibo el rico olor de su perfume. Hablamos trivialmente de lo que ha pasado en esos 2 meses, del trabajo, de mi hijo, de mis planes y sus negocios. Lo interrumpo y le ofrezco algo de beber, solo toma agua y continuamos la platica. Me canso de estar apoyada en la cómoda, ya que mi apartamento es pequeño y no tiene muchos muebles, por lo que me siento al borde de mi cama.

Continuamos hablando de cosas cotidianas pero de pronto él se acerca gateando hasta el borde de mi cama y me besa. Hmmm... Fue como tocar el cielo. Un beso suave, mas bien un roce de labios que se reencuentran y redescubren después de permanecer ajenos por algún tiempo. Nos miramos, acariciamos nuestros rostros como reconociéndonos en silencio y nos volvemos a besar ya mas apasionadamente. Me rio nerviosa al ver la expresión en su mirada que volviéndose cómplice de la mía confabulan en lo que pasara después.

Besándonos suavemente nos tendemos sobre las sabanas, quiero devorarlo pero me contengo porque sé que debo disfrutar cada instante como si fuera él ultimo. Se saca su camiseta y mis manos enloquecen acariciando su pecho y su espalda fundiéndonos en abrazos infinitos. Sé quita el jean y su ropa interior mientras disfruto de tu desnudez y memorizo cada centímetro de su cuerpo. El me ve como disfruto de su cuerpo y me quita mi ropa interior y mi camisón de dormir de seda negra, acariciandome toda, tatuando sus manos en cada poro de mi piel.

Nos fundimos entre cálidos besos y caricias que no acaban hasta que bailan acompasados nuestros cuerpos en danza frenética hasta alcanzar el éxtasis. En ese momento que somos uno, una unidad, un todo, invencible e inseparable, capturo la esencia del amor, la pasión y la entrega de dos seres que se aman... Luego del torbellino llega la calma y juntos, abrazados firmemente el uno al otro dormimos el sueño del mañana, un mañana juntos, unidos, un sueño del cual nunca desearía despertar... Mas sale el sol, cantan las aves, se siente el aroma del café colao’ e inevitablemente despierto sola, retorciéndome entre las sabanas de mi cama agonizando nuevamente por un momento mas en ti.




Ana S. Goyco Hollywood, Florida 8/mayo/2004 Steel♥Girl Copyright © 2004


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