
SILENCIO
En una de tantas madrugadas,
una de un silencio inmenso e infinito,
no pude evitar escuchar,
el grito desgarrador de mi corazón herido.
Acallar lo que siente
ya es imposible.
Negar que aun lo amo
marchita mi alma,
condena mi espíritu
y flagela mi corazón.
Si...
Ese silencio,
ese infinito silencio,
me ha obligado a escuchar
los reclamos de mi corazón.
Si...
Aun lo amo...
Ya no puedo ocultar mi llanto al escuchar su nombre.
Mi corazón late al compás del de mi amado.
Aun reina imponente en el castillo de mi corazón.
Me posee, y me hace suya en cada latido...
Lo busco con los ojos del alma,
aun cuando yo insista en decir
que no lo amo,
que ya lo he olvidado...
Confieso que solo vivo
soñando con su regreso...
En mis tristes ojos verdes
solo se refleja
el inmensurable amor
que por el aun siento.
Me he convertido en su Ángel Guardián
que desde la inmensidad del cielo
y entre cientos de estrellas solitarias,
lo observa, lo añora
y lo cubre con sus alas
librándolo de todo mal.
En una de tantas madrugadas,
una de un silencio inmenso e infinito,
no pude evitar escuchar,
el grito desgarrador de mi corazón herido.
Acallar lo que siente
ya es imposible.
Negar que aun lo amo
marchita mi alma,
condena mi espíritu
y flagela mi corazón.
Si...
Ese silencio,
ese infinito silencio,
me ha obligado a escuchar
los reclamos de mi corazón.
Si...
Aun lo amo...
Ya no puedo ocultar mi llanto al escuchar su nombre.
Mi corazón late al compás del de mi amado.
Aun reina imponente en el castillo de mi corazón.
Me posee, y me hace suya en cada latido...
Lo busco con los ojos del alma,
aun cuando yo insista en decir
que no lo amo,
que ya lo he olvidado...
Confieso que solo vivo
soñando con su regreso...
En mis tristes ojos verdes
solo se refleja
el inmensurable amor
que por el aun siento.
Me he convertido en su Ángel Guardián
que desde la inmensidad del cielo
y entre cientos de estrellas solitarias,
lo observa, lo añora
y lo cubre con sus alas
librándolo de todo mal.
Aunque el ya no me ame,
siempre estaré junto a el.
En cada latido de su corazón,
en cada paso de su vida,
inadvertidamente me pensara...
No puedo tocarlo
ni con el pétalo de una rosa.
No puedo hablarle,
mucho menos besarlo
o que me mire...
Que deje extraviar su dulce mirada
en mis tristes ojos verdes...
Una lagrima se desliza inadvertida sobre mi rostro
cada vez que no puedo decirle cuanto lo amo.
Añoro la dulzura de sus besos,
si... besos de fuego
que como llamaradas de pasión y entrega
alimentaban mi corazón
con el fuego infinito de su amor.
Quisiera vivir envuelta en su mirada,
rodeada de la calidez de su voz
y la tibieza de sus labios.
Mas hoy...
Ya no esta...
¡Se marcho!
¡Me abandono!
Me dejo sin siquiera mirar atrás...
No hay explicación para su partida.
Mis lagrimas ya no dan consuelo
a mi corazón herido de muerte.
De mi corazón brotan manantiales de sangre
si... sangre roja de amor y pasión...
No soporto su silencio...
Ese silencio que me flagela.
¡Mejor morir!
que vivir cada día
castigada por su desprecio...
Si... Ya lo se... Lo siento...
Se que ya solo me queda
llorar su ausencia,
soñar con su regreso,
vivir de los recuerdos...
¡No! No quiero ser solo un recuerdo...
¿Porque no se detuvo el tiempo?
¿Porque no puede dar marcha atrás
al ingrato reloj?
¿Porque este silencio, este vacío,
esta inmensa e infinita soledad,
la agonía que me causa su desprecio
y que lentamente consume mis ansias de vivir,
no son solo un mal sueño del que pudiera despertar?
Amor...
Mi eterno castillo...
Mi remanso de paz...
Mi fortaleza...
El dueño de mi corazón...
¡Regresa!
Y solo por un momento...
Solo una vez mas...
Regálame...
Si... regálame el brillo de tus ojos,
la suavidad y el calor de tus manos,
la seguridad que siento
al abrigarme en tu pecho,
la dulzura de tu voz,
la tibieza de tus besos,
la alegría de tu risa
y quémame
si... quémame
y déjame arder
en el fuego infinito
de tu amor...
siempre estaré junto a el.
En cada latido de su corazón,
en cada paso de su vida,
inadvertidamente me pensara...
No puedo tocarlo
ni con el pétalo de una rosa.
No puedo hablarle,
mucho menos besarlo
o que me mire...
Que deje extraviar su dulce mirada
en mis tristes ojos verdes...
Una lagrima se desliza inadvertida sobre mi rostro
cada vez que no puedo decirle cuanto lo amo.
Añoro la dulzura de sus besos,
si... besos de fuego
que como llamaradas de pasión y entrega
alimentaban mi corazón
con el fuego infinito de su amor.
Quisiera vivir envuelta en su mirada,
rodeada de la calidez de su voz
y la tibieza de sus labios.
Mas hoy...
Ya no esta...
¡Se marcho!
¡Me abandono!
Me dejo sin siquiera mirar atrás...
No hay explicación para su partida.
Mis lagrimas ya no dan consuelo
a mi corazón herido de muerte.
De mi corazón brotan manantiales de sangre
si... sangre roja de amor y pasión...
No soporto su silencio...
Ese silencio que me flagela.
¡Mejor morir!
que vivir cada día
castigada por su desprecio...
Si... Ya lo se... Lo siento...
Se que ya solo me queda
llorar su ausencia,
soñar con su regreso,
vivir de los recuerdos...
¡No! No quiero ser solo un recuerdo...
¿Porque no se detuvo el tiempo?
¿Porque no puede dar marcha atrás
al ingrato reloj?
¿Porque este silencio, este vacío,
esta inmensa e infinita soledad,
la agonía que me causa su desprecio
y que lentamente consume mis ansias de vivir,
no son solo un mal sueño del que pudiera despertar?
Amor...
Mi eterno castillo...
Mi remanso de paz...
Mi fortaleza...
El dueño de mi corazón...
¡Regresa!
Y solo por un momento...
Solo una vez mas...
Regálame...
Si... regálame el brillo de tus ojos,
la suavidad y el calor de tus manos,
la seguridad que siento
al abrigarme en tu pecho,
la dulzura de tu voz,
la tibieza de tus besos,
la alegría de tu risa
y quémame
si... quémame
y déjame arder
en el fuego infinito
de tu amor...
Ana S. Goyco Ponce, Puerto Rico 1/julio/2001 Steel♥Girl Copyright © 2001

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